
VIII Congreso Nacional de Educación Sanitaria para Pacientes Anticoagulados, que se celebrará los días 14 y 15 de octubre en Córdoba (en el Salón de Actos del Colegio Mayor Universitario de Ntra. Sra. de la Asunción).
Asociación de Sevilla y provincia, sin ánimo de lucro y dispuesta a formar e informar a los pacientes anticoagulados.Con ilusión por crecer día a día, unirnos y defender nuestros intereses, una buena calidad de vida y afrontar con optimismo nuestras patologías.

VIII Congreso Nacional de Educación Sanitaria para Pacientes Anticoagulados, que se celebrará los días 14 y 15 de octubre en Córdoba (en el Salón de Actos del Colegio Mayor Universitario de Ntra. Sra. de la Asunción).
EL PACIENTE ANTICOAGULADO Y LAS
HEMORRAGIAS.
El paciente anticoagulado sabe que si sangra sin motivo y le
llama la atención, bien porque anteriormente nunca había sangrado o
bien porque sangra más de lo que solía, o le salen hematomas de
manera espontánea, tiene que acudir a su centro habitual de control
antes de la fecha que lleva indicada en su carnet.
Si acude antes al Médico de Atención Primaria, lo primero que ha de
hacer éste es valorar si esa pérdida hemática tiene algún significado y, en
caso afirmativo, si el paciente requiere una anticipación del control para
verificar rango terapéutico y corrección de la dosis si fuere necesario, si la
hemorragia es secundaria a otra patología o si debe ser remitido al
Servicio de Urgencias correspondiente.
Algo que no debe hacerse nunca es suspender el tratamiento
anticoagulante como primera medida para detener la hemorragia, ya que
las personas que llevan tratamiento anticoagulante, lo llevan
precisamente porque presentan un riesgo elevado de sufrir un proceso
tromboembólico: unicamente en aquellos casos de hemorragia copiosa de
localización no comprometida y fuera del horario laboral, se podrá indicar
al paciente que suspenda la dosis correspondiente a ese día y que acuda
al día siguiente a su centro de control habitual, tratando siempre el factor
desencadenante: una hemorragia aparatosa (p.e. una otorragia) puede
haber sido provocada por el propio paciente al urgarse los oidos con un
objeto puntiagudo; una hemorragia grave (p.e. una epistaxis) puede ser
desencadenada por una crisis hipertensiva y hay que bajar las cifras
tensionales cuanto antes.
También debe tenerse en cuenta que una hemorragia en un
paciente anticoagulado puede ser el primer síntoma de otra patología: las
melenas pueden ser originadas por un ulcus gástrico, las rectorragias
no relacionadas con la defecación pueden proceder de una neoplasia de
sigma, las metrorragias climatéricas pueden ser debidas a un
adenocarcinoma de endometrio, la hematuria puede ir asociada a una
infección urinaria, etc. etc.
Dependiendo de la intensidad y de la lozalización de las
hemorragias, éstas pueden dividirse en: poco significativas, hemorragias
que obligan a adelantar la fecha del control y hemorragias que requieren
atención hospitalaria urgente.
Hemorragias poco significativas.- Llamaremos así a aquellas
cuya pérdida de sangre es poco importante, cuya localización no presenta
compromiso y que pueden estar desencadenadas por factores llamados
“cotidianos”. En general, no requieren adelantar el control, aunque debe
recordársele al paciente que lo notifique en la próxima visita.
1. Hemorragia conjuntival . La mayor parte de las veces es debida a
fragilidad de los capilares, agravada por un estornudo, un golpe de tos,
una ráfaga de aire, un frotamiento excesivo o una maniobra de Valsalva
mal hecha. No requiere medidas terapéuticas específicas.
2. Epistaxis. El pequeño sangrado de la nariz puede ocurrir cuando existe
una congestión nasal, cuando uno se suena muy fuerte, cuando la
mucosa está muy reseca porque el ambiente está muy seco (muy seco y
frío o muy seco y caliente), porque hace mucho calor o se está muy cerca
de una fuente de calor. Como medida terapéutica es suficiente la
aplicación de un tapón con un hemostático local.
Se puede prevenir la epistaxis aplicando vaselina en ambas fosas nasales
y humidificando el aire de la habitación. Debe aconsejársele al paciente
que adquiera la costumbre de sonarse la nariz inmediatamente después
del lavado matutino y nunca estornudar tapando la nariz.
3. Esputos hemoptoicos. La mayoría de las veces se trata de sangre
procedente de la garganta. Hay que hacer una exploración visual para
descartar una faringitis vírica, que puede mejorar con remedios caseros:
gárgaras, aumentar el consumo de fruta y verdura frecas, etc; si va
acompañada de odinofagia, puede administrarse un antiinflamatorio de
tipo enzimático; si el proceso se acompaña de fiebre alta, puede ser
necesario añadir un antibiótico.
Los esputos hemoptoicos matutinos pueden ser provocados por restos de
sangre proveniente del sangrado nocturno de las encías, que puede
coincidir o no con una higiene dental deficiente; suele ser característico
de personas roncadoras o que duermen con la boca abierta. En este caso
hay que recomendar al paciente la práctica habitual del cepillado, seguido
de colutorios con algún antiséptico que no lleve asociados ni antibióticos
ni antifúngicos.
4. Hematomas cutáneos. Si son aislados o aparecen tras traumatismo,
aunque sea de poca intensidad, no son valorables: son frecuentes en las
amas de casa al realizar los trabajos habituales.
5. Sangre roja en heces. Si coincide con estreñimiento, puede ser debida
a la presencia de hemorroides o fisura anal. Si ocurre con frecuencia, el
paciente debe ser enviado al cirujano para descartar otra causa. Aún en
el caso de que se sepa que existen hemorroides, debe notificarse en el
control para que la dosis sea ajustada debidamente y prevenir la
aparición de anemia.
6. Menorragia. La mayor parte de las veces está provocada por un
desarreglo hormonal, sobre todo en edades cercanas a la menopausia. En
este caso, es recomendable disminuir la actividad física los días de la
regla y prevenir la ferropenia.
Hemorragias que obligan a adelantar la visita para realizar
un control extra.- Si el sangrado es abundante y se prolonga en el
tiempo.
Si bien puede, en principio, coincidir con una hipocoagulabilidad
dentro del rango terapéutico, hay que tener en cuenta que una caida del
hematocrito puede acarrear a posteriori una hipocoagulabilidad excesiva.
El realizar un control en este momento y el reajuste de la dosis del
anticoagulante, si fuere necesario, puede contribuir al cese precoz de la
hemorragia. En aquellos casos en que no se pueda realizar el control del
tratamiento de forma inmediata, debe suspenderse una dosis unicamente,
para coadyuvar al cese del sangrado sin que el paciente corra un riesgo
tromboembólico y acudir al día siguiente al control.
1. Epistaxis. Si es copiosa, si requiere taponamiento, si coincide con cifras
tensionales elevadas o tensión diastólica superior a 95 mm Hg. La pauta a
seguir es: taponamiento, hacer descender la presión arterial y reajuste
de la dosis.
2. Gingivorragia importante o recidivante.
3. Hematomas generalizados, importante hematoma tras caída o trauma.
4. Esputos hemoptoicos o herrumbrosos. Se producen siempre con tos.
Pueden ser el primer síntoma de una congestión pulmonar, por lo que se
requiere además una consulta con el cardiólogo o neumólogo.
5. Hematuria. Hay que descartar siempre la infección urinaria o la
presencia de cálculos. El tratamiento adecuado es tratar la causa y beber
abundante líquido. Con sospecha de infección urinaria, debe solicitarse
siempre un antibiograma. La única ocasión en que puede aparecer una
hematuria espontánea es en la fase de inducción de la terapéutica
anticoagulante.
6. Meno-metrorragia.prolongada.
7. Hemartros., cuyo tratamiento es revisión del control, disminución del
nivel de hipocoagulabilidad y reposo.
8. Hematoma abdominal.
9. Hematoma de psoas.
Hemorragias que requieren asistencia urgente.- Son aquellas
que, ya sea por su localización o por la cantidad de sangre perdida,
pueden comprometer la vida o hacen necesario la transfusión de
hemoderivados. Deben ser remitidas siempre a un servicio de urgencias
hospitalario y obligan siempre, al menos de momento, a la supresión del
tratamiento anticoagulante.
1. Pérdida brusca de visión .
2. Epistaxis incoercible.
3. Hemoptisis.
4. Hematemesis.
5. Hematoma de pared abdominal.
6. Abdomen agudo o íleo.
7. Melenas.
8. Metrorragia.
9. Cefalea intensa con vómitos.
Nota: Si bien la vitamina K no es el antídoto eficaz para neutralizar la
hemorragia, la decisión de administrar plasma fresco o vitamina K debe
corresponder al hematólogo, una vez se haya valorado debidamente la
localización de la hemorragia, su cuantía, la hipocoagulabilidad y las
características del paciente.
fuente: Dra. Ángeles Fernández ; www.angelesfernandez.com
USO Y ABUSO DE LAS HEPARINAS
Naturalmente, me voy a referir a las heparinas de bajo peso molecular (HBPM), que son las que nos aplican con bastante frecuencia a los anticoagulados. Estos renglones son fruto de mi experiencia como médico y como paciente anticoagulado, especialmente la vivida durante los últimos 17 años, en que he ejercido como médico de la Asociación de Anticoagulados de Granada.
Las HBPM cumplen un papel muy importante en el tratamiento de los anticoagulados y nos debemos preguntar ¿Cuándo se debe aplicar heparina a un anticoagulado? En primer lugar, un anticoagulado se debe poner heparina cuando precise una intervención quirúrgica, ya que, para evitar una hemorragia, cuatro o cinco días antes de la intervención, el paciente debe suprimir el anticoagulante oral y, ese mismo día, debe comenzar a ponerse la heparina, con objeto de estar protegido en todo momento contra una embolia o una trombosis. El mismo día de la intervención debe hacerse un control del INR y si está por debajo de 1’5, puede ser intervenido. Pero ¿hasta cuando se debe estar poniendo la heparina? y ¿cuándo debe empezar a tomar el anticoagulante oral? El anticoagulante oral debe comenzar a tomarlo tras la intervención quirúrgica, pudiendo hacerlo el mismo día o al día siguiente, y, siempre, a la misma dosis que venía tomándolo anteriormente. ¿Hasta cuando debe ponerse la heparina? Ese plazo varía para cada paciente. Ante esta problemática, el médico debe procurar dos cosas: primera, que el paciente no corra el riesgo de padecer una embolia o una trombosis y segunda, que no sufra una hemorragia. Como hemos dicho, tras la intervención quirúrgica el paciente debe comenzar a tomar el anticoagulante oral y a los cinco días se le hace el primer control. Si el INR está dentro de rango (2-3 o 2’5-3’5 o 2’5-4), en ese momento se debe suprimir la heparina. Si el INR sigue por debajo del rango, debemos seguir con el anticoagulante oral y la heparina, hasta que el INR alcance el rango terapéutico de ese paciente, incluso subiendo la dosis del anticoagulante oral si fuera necesario.
Aparte de en una intervención quirúrgica, el anticoagulado se debe poner heparina cuando el INR (por el motivo que sea) desciende por debajo de 1’8. Entonces se debe poner una inyección de heparina diaria, a la vez que se aumenta la dosis del anticoagulante oral. Se debe hacer otro control a los cuatro días y si el INR está dentro de rango, se suprime la heparina.
Hasta aquí, en términos resumidos, ese es el uso que se debe hacer de este gran medicamento en todos los pacientes anticoagulados, con la gran ventaja de que no precisa controles y con el inconveniente de que es inyectable.
Pero nos preguntamos ¿existe una base científica que justifique esos largos tratamientos con heparina que duran meses y meses? Ese médico que los recomienda (tenga la especialidad que tenga) ¿se los aplicaría él mismo si fuera paciente? Estoy seguro que estudiaría la posibilidad de acortar ese suplicio sin aumentar el peligro. La demostración de lo que afirmo es muy simple: La heparina y los anticoagulantes orales ¿para qué los empleamos? Sin duda, para prevenir la aparición de una embolia o de una trombosis. ¿Cuándo debemos preferir la heparina? Cuando hay peligro de hemorragia, como ocurre en una intervención quirúrgica. ¿Cuándo debemos preferir los anticoagulantes orales? En todos los demás casos, con los debidos controles para mantener el INR dentro de rango. Hoy, con las nuevas técnicas y los medios puestos a nuestro alcance, el paciente puede estar mejor controlado con los anticoagulantes orales y no sufrir innumerables pinchazos por culpa del “tradicional miedo” al Sintrom. Los anticoagulantes orales son mucho más económicos pero, sobre todo, con ellos se evitan las molestas inyecciones y sus peligros que, aunque remotos, son posibles.
Yo mismo, estando anticoagulado, he sufrido tres intervenciones quirúrgicas, dos hernias inguinales y la colocación de un stent. En las tres me recomendaron que estuviera con heparina un mes y sólo estuve ocho días, siguiendo la pauta que os he explicado, con la seguridad de que con el Sintrom estaba tan protegido o más que con la heparina y sin necesidad de tanto pinchazo. ¡MIEDO AL SINTROM, NO! ¡CONOCIMIENTO, SI!
Ramiro Aguilera. Médico de la Asociación de Anticoagulados de Granada. Julio de 2011.

Queremos daros la bienvenida a la VIII edición del Congreso Nacional de Educación Sanitaria para Pacientes Anticoagulados.
En esta edición, Córdoba será la ciudad anfitriona que acogerá el VIII Congreso de FEASAN los días 14 y 15 de octubre de 2011. La Federación cuenta con el respaldo de la Asociación Cordobesa de Pacientes Anticoagulados (ACPA), anfitriona de este octavo congreso.
Desde su constitución, la Federación ha centrado sus esfuerzos en fomentar la educación sanitaria de los pacientes anticoagulados. La celebración del congreso es una prueba de ello. Los objetivos de este congreso se concretan en:
Esperamos que pacientes y familiares de diferentes puntos de España, y también profesionales sanitarios y estudiantes, puedan beneficiarse del programa que ha preparado el comité científico del congreso y que prestigiosos ponentes desarrollaran en beneficio de todos los asistentes.
Os esperamos en Córdoba!
Luciano Arochena
Presidente FEASAN
Rafael Martínez
Presidente ACPA
MAS INFORMACION EN EL SIGUIENTE ENLACE DE FEASAN:
NUESTRO PRESIDENTE JOSE CARMONA DAVILA HA SIDO NOMBRADO VOCAL DE LA FAMS-COCEMFE( Federación Provincial de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Sevilla). DE LA CUAL FORMAMOS PARTE Y NOS APOYAN EN TODO MOMENTO.
SEVILLA, 15 May. (EUROPA PRESS) -
El director del Laboratorio de Investigaciones Cardiovasculares y Biológicas del Mount Sinai, en New York (EEUU), Juan José Badimón, que ha participado esta semana en Sevilla en el 'XLV Congreso de la Sociedad Andaluza de Cardiología', ha anunciado que la nueva familia de fármacos inhibidores de la coagulación y de la antitrombina "reducirán el número de embolias, mejorando así la calidad de vida de una sociedad cada vez más envejecida y, por tanto, con mayor problemas vasculares".
En una entrevista concedida a Europa Press, Badimón ha explicado que el aumento de la esperanza de vida de la poblaciones occidentales está provocando un desarrollo de las enfermedades valvulares, lo que, unido a la necesidad de poner cada vez más stent (dispositivos metálicos o de tipo molecular que se introducen en las arterias para evitar su oclusión o el cierre), "está implicando a su vez un mayor uso de fármacos anticoagulantes que sen cada vez más seguros, efectivos y predictivos".
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http://www.europapress.es/andalucia/sevilla-00357/noticia-nuevos-farmacos-inhibidores-coagulacion-antitrombina-reduciran-numero-embolias-badimon-20110515113645.html
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